Resolvemos las dudas más habituales sobre fisioterapia, lesiones deportivas y nuestros tratamientos en Mérida.
Deberías acudir si la molestia dura más de 7–10 días, reaparece al entrenar o limita movimientos cotidianos. En lesiones deportivas frecuentes en Mérida (running, pádel, gimnasio), intervenir de forma temprana reduce el riesgo de cronificación y recaídas.
En la mayoría de lesiones musculares o tendinosas, el reposo absoluto no es la mejor solución. Lo adecuado suele ser modificar la carga y ajustar la actividad. Un fisioterapeuta valorará el tipo de tejido afectado y la fase de la lesión para decidir qué puedes seguir haciendo sin empeorar.
Depende del tiempo de evolución, la gravedad y si la lesión es recurrente.
Lesiones agudas leves: 2–4 sesiones.
Procesos crónicos o deportivos: tratamiento más progresivo con ejercicio terapéutico.
La clave no es solo aliviar el dolor, sino recuperar la función.
Algunas técnicas pueden generar molestias tolerables (como punción seca o terapia manual profunda), pero el tratamiento se adapta a cada paciente. El objetivo no es «aguantar dolor», sino estimular la recuperación del tejido.
Puede ocurrir en ciertos casos. Si el dolor baja más allá de la rodilla o llega al pie, conviene valoración para descartar irritación nerviosa. Lo importante es cómo responde el dolor al movimiento y si existen síntomas como hormigueo o debilidad.
No depende solo de que desaparezca el dolor. Se valoran fuerza, tolerancia a la carga, impacto y respuesta del tejido en las 24–48h posteriores al entrenamiento. Volver demasiado pronto aumenta el riesgo de recaída.
Sí, cuando se enfoca en mejorar fuerza, movilidad específica y control de cargas. La prevención no se basa únicamente en masajes, sino en ejercicio terapéutico y educación.
La ecografía musculoesquelética permite valorar tendones, músculos y guiar técnicas invasivas. Es una herramienta complementaria que mejora la precisión diagnóstica.
En clínica privada no necesitas derivación. Puedes acudir directamente para valoración. Si se detecta algún signo de alarma, se deriva al especialista correspondiente.
Si el dolor:
• No mejora tras 2–3 semanas
• Empeora progresivamente
• Interfiere con el sueño
• Produce debilidad marcada
Es recomendable realizar una valoración profesional.